4 de marzo de 2010

Próximo aperitivo: 14 de marzo

Os convocamos ya para nuestro próximo aperitivo musical, que será servido como siempre en Radio Occitania el domingo 14 de marzo a las once de la mañana.

Programa del 28 de febrero de 2010



Este barman que os sirve los aperitivos musicales y que escribe en este blog tiene, antes de nada, que disculparse por haber abandonado un tanto la actualización del blog. El problema no ha sido otro que la fata material de tiempo. Si alguien ha descubierto la fórmula secreta para alargar el día hasta las 27 o 28 horas que por favor lo diga. Entretanto aquí seguimos haciendo lo que buenamente podemos con el poco tiempo libre que nos queda despues de la jornada laboral y otros quehaceres domésticos varios.

El programa del pasado domingo ha sido algo diferente de lo que es habitual en nuestros aperitivos. De un lado hemos aprovechado para estrenar, primicia absoluta, el último disco de Joan Manuel Serrat, dedicado a Miguel Hernández, tal y como ya hizo allá por 1971 o 1972. De otro lado hemos leido unos relatos cortos de Juan José Millás, aderezado con una de las grandes obras de la Historia de la Música, con mayúsculas: las Variaciones Goldberg de Johann Sebastian Bach.

Del disco de Serrat escuchamos las canciones

- "Uno de aquellos", dedicada a los brigadistas internacionales
- "La palmera levantina"
- "Hijo de la luz y de la sombra".

De Millás hemos leido relatos extraidos de su libro "Los objetos nos llaman". En concreto hemos leido los relatos: Los padres mienten, La verdadera muerte de mamá, Tengo poderes y La parte de atrás.

En cuanto a las Variaciones Goldberg, hemos querido utilizar una versión mítica y a la que le tenemos un cariño especial porque es la primera que escuchamos y con la que esta obra nos atrapó ya para siempre. Se trata de la que grabara Glenn Gould en 1981 poco antes de su muerte.

Con estos tres elementos nos ha salido un aperitivo con el que bien podríamos haber cocinado un menú de boda. Espero que lo hayáis disfrutado y que ahora os lancéis a leer y escuchar más música.

20 de diciembre de 2009

Programa del 20 de diciembre 2009



Este ha sido el último Aperitivo musical de este año. Con él hemos querido leer algunas historias y presentaros tambien un par de novedades discográficas. Estas son las músicas que han pasado por nuestro programa de hoy:

- Fanfare de croisades. Del último libro – CD editado por Jordi Savall en su sello Alia Vox. Se trata de un volumen titulado “Le royame oublié”, altamente recomendable para todos aquellos que quieran adentrarse en lo que significó hace ahora 800 años la tragedia cátara. Si queréis más información sobre este proyecto podeis siempre visitar la página de Alia vox: http://www.alia-vox.com/

De paso os anunciamos que este proyecto será presentado en concierto en Blagnac, en la sala Odyssud, el próximo 11 de enero.

- Erik Satie: Gymnopedie n. 1. Interpretada al piano por Pascal Rogé. Esta es la música que nos ha servido para ilustrar el cuento de Juan José Millás “Una amputación invisible”, extraido del conjunto de relatos “Los objetos nos llaman” publicado por Seix Barral en 2008.

- Iggy Pop: Gimme danger. Saliéndonos completamente de las músicas que recorren habitualmente nuestro programa, nos hemos ido al rock para ilustrar un fragmento de la última novela de Belén Gopegui, titulada Deseo de ser punk, y de la que hablamos en otra entrada anterior de este blog.

- Mercedes Sosa y Joan Manuel Serrat: Aquellas pequeñas cosas. Extraido del album recientemente publicado titulado Cantora, en el que la grande Mercedes Sosa nos deja un testamento musical de muchos quilates.

- Igor Stravinsky: Petrushka. Interpretación de la Concertgebouworkest, dirigida por Mariss Jansons. Ha sido la música con la que hemos ilustrado el cuento ruso “El pececillo de oro”.

- G.F. Handel: El Mesias (For unto us a child is born). Grabación dirigida por John Elliot Gardiner en los años ochenta. Una forma de saludar la Navidad con mi fragmento preferido de esta magnífica obra que es El Mesías. Música dedicada a nuestro fiel oyente Félix, que esta semana la habrá cantado en el Auditorio Nacional de Madrid.

- Honono. Canción de Suráfrica. Arreglo de Juantxo Ceberio. Coro Hodeiertz, dirección Enrique Azurza. Con esta canción hemos despedido 2009 y ya os esperamos en nuestro próximo aperitivo que será el domingo 17 de enero.

7 de diciembre de 2009

Próximo aperitivo: 20 de diciembre

"Si supiéramos el último porqué de las cosas tendríamos compasión hasta de las estrellas" (Graham Greene).

Nuestro próximo programa estará en antena el domingo 20 de diciembre a las 11 de la mañana. Estamos preparando un programa con algunas lecturas recientes que por una u otra razón queremos compartir con vosotros, regado este sólido menú como siempre con algún caldo musical de inigualable cosecha. De paso esperamos que sirvan como ideas para estas fiestas en las que, aunque sea por una vez, os proponemos atracaros de alimento para el cerebro y el espíritu, que suelen andar más necesitados que el cuerpo.

Una de las lecturas que no podremos incluir pero que os recomendamos vivamente es la última novela de José Saramago publicada en castellano: Caín. Editada por Alfaguara, no defraudará a sus seguidores ni tampoco a quienes quieran acercarse con espíritu abierto y buen sentido del humor a una diferente y amena lectura del Viejo Testamento. De forma irreverente, atrevida y llena de imaginación, Saramago nos propone un acercamiento a algunas historias bíblicas que está en las antípodas de cuanto va contando por ahí mucho integrista religioso que queda suelto. Que la disfrutéis.

29 de noviembre de 2009

Desde la noche y la niebla


Desde la noche y la niebla es el título de una novela-testimonio escrita en 1967 por Juana Doña, publicada en España en 1978, probablemente hoy imposible de encontrar salvo por las librerías de viejo. Acabamos de verla publicada en una traducción francesa, editada por Editions Aden, una editoral belga más que interesante.

Juana Doña fue militante comunista desde 1933. Sufrió persecución y cárcel durante la dictadura franquista, siendo condenada a muerte en el año 1947 en un juicio sin pruebas. Permaneció 18 años en prisión donde conoció y vivió todo lo que se narra en esta novela-testimonio que constituye, como dice Sastre en el prólogo a la edición española, "un viaje alucinante al vientre invisible de un sistema ignominioso".

Es una lectura no apta para todos los estómagos, pero necesaria todavía a día de hoy para quienes quieran comprender algo mejor ese huevo de la serpiente que fueron esos años.

22 de noviembre de 2009

Belén Gopegui: DESEO DE SER PUNK



Ha caido recientemente en nuestras manos la última novela de Belén Gopegui, Deseo de ser punk. Conocíamos ya alguna otra novela de Gopegui, habíamos empezado a leerla a partir de una recomendación de Vázquez Montalbán, y este Deseo de ser punk nos ha sorprendido especialmente. Es muy difícil encontrar en la literatura española ejemplos de obras que tomen la música como uno de los protagonistas, es más, a veces los escritores españoles parecen vivir de espaldas a la música (insisto en decir españoles, porque algo diferente ocurre con la literatura en español venida de América, con el grandioso Carpentier a la cabeza). Desde luego la música que alimente Deseo de ser punk es la antítesis de lo que escuchamos habitualmente en nuestros Aperitivos musicales, pero no por ello nos ha interesado menos. Aquí va un párrafo que hemos escogido, una reflexión de la protagonista adolescente y rebelde (son la misma cosa) acerca del sonido:

- ¿Qué piensa usted de la audición humana ?

Echó a andar más deprisa. Seguramente no llegó a dar significado a mis palabras, y menos todavía a pensar una respuesta. Pero también dejó de juzgarme. Le asusté. Chica rara, drogas, miedo, socorro, eso fue lo que debió de pensar. Sin embargo, yo se lo preguntaba en serio. La audición humana es increíble, y mucho mejor que la condición humana, aunque suene parecido. Sobre la condición humana cualquiera dice lo primero que se le viene a la cabeza: que en el fondo todos llevamos un asesino dentro o un héroe o un mediocre o yo qué sé; que en las situaciones de emergencia nos volvemos unos vándalos, o muy generosos, o muy cobardes o valientes o las dos cosas. Que en el fondo lo que tenemos es un pozo sin fondo o sólo unos cuantos años de vida. Que la muerte y el sexo, que el dinero y la felicidad, que el arte y el dinero, que la tristeza y el sexo. De la audición humana, en cambio, no pueden hablar por hablar.

Creemos que oímos bien porque podemos percibir sonidos que van desde el susurro al trueno. Pero, ¿sabes ?, comparados con otros animales, tenemos bastante poca habilidad para oír. O sea, en los momentos en que no oímos nada, o sólo una voz, o sólo la bocina, hay un montón de sonidos por ahí. Y si tuviéramos otra constitución podríamos oírlos, como pasaba con los auriculares de los juegos de espía : si te los ponías, podías oír lo que estaban hablando en otra habitación con claridad. En cambio, cuando te los quitabas, sólo pillabas alabras sueltas o menos que eso. Hay muchos más sonidos de los que oímos. No creo que soportáramos oírlos todo el rato, pero molaría poder hacerlo de vez en cuando, como abrir y cerrar los ojos: entrar en un parque donde sólo puedo oír el ruido de una fuente de de grio que alguien se ha dejado abierta y, entonces, levantar el dedo pulgar o algo parecido y empezar a oírlo todo. Supongo que en realidad habría que decir a notarlo, porque el sonido es movimiento.

El mundo se mueve, pero no sólo porque dé vueltas. Tú estás en tu cuarto, y miras los bolos quietos, la mesa quieta, la cama quieta. Te parece que todo está completamente móvil. A lo mejor en ese momento se oye la tele puesta o la música de un vecino. Pero es que si la oyes es porque el aire se está moviendo, está vibrando aunque no sople una gota de viento y las ventanas estén cerradas y tú casi ni respires. Creo que por eso no me gustan demasiado los auriculares. No es que no los use, pero son tristes, ¿no?, es meter el sonido en una jaula enana, en el poquísimo aire que queda entre el auricular y tu oído. No me gusta, no. Prefiero los altavoces de dos metros por uno. Y que todo se mueva por fuera y por dentro.