25 de febrero de 2012

Laura Calvo y María Vilas

Los nombres de Laura Calvo y María Vilas es muy probable que no le digan nada al lector, como es muy probable tambien que no hayan ocupado ni un segundo en las televisiones españolas, tan ocupadas ellas con los bisbales de turno y demás fauna circense. Pero estas dos chicas, gallegas y estudiantes para más señas, acaban de ser seleccionadas de entre un total de 5500 equipos de todo el mundo para probar un experimento en microgravedad. Se trata de un concurso, el Youtube Space Lab student science competition, que han pratocinado la ESA (Agencia Espacial Europea), NASA y la Agencia Espacial Japonesa. El vídeo que ellas han enviado y por el que han recibido el premio es este:

El premio incluye un viaje a Washington donde, entre otras cosas, podrán darse el lujo de participar en un vuelo parabólico. Para entendernos, este es un vuelo particular donde un avión sube y sube hasta parar motores, dibujar una parábola y crear así durante unos 20s una sensación de ausencia de gravedad, como lo que vemos en los astronautas. Con vuelos así es como pudieron rodar las escenas de la película sobre el Apolo XIII donde Tom Hanks y Kevin Bacon se paseaban como si estuvieran en el espacio. Los vuelos parabólicos forman parte del entrenamiento de los astronautas, y estas dos buenas mozas se han ganado participar en uno de ellos. Podeis leer la noticia en inglés en la página de la ESA.

Enhorabuena desde aquí a Laura y María; felicitaciones también a sus profesores, porque supongo que son quienes les han sabido guiar en esta aventura.

Para terminar paseando por Galicia, os dejo aquí con este vídeo de Emilio Cao:

16 de febrero de 2012

Para evitar deshaucios

No sabía donde colocar la hache, así es que he ido al diccionario. He encontrado que esta es una de las definiciones que da el María Moliner de desahuciar: declarar a un enfermo incurable y sin esperanzas de sobrevivir. Así se debe sentir más de uno al ver lo que le ocurre al no poder pagar su hipoteca. El caso es que hoy me ha llegado un correo electrónico con una posible solución. Ignoro si esto es posible o no, pero al menos lo reproduzco aquí con la esperanza de evitar algún injusto desahucio. Repito: desconozco a los firmantes y desconozco lo que hay de cierto, pero podría ser verdad y no haber sucedido... todavía

Medidas legales contra los desahucios:

El banco embarga la vivienda familiar y dependiendo del precio que dicho banco consiga en la subasta, el embargado sigue debiendo lo que el banco "cree oportuno" y de por vida. Cuando las subastas quedan vacías (que es lo que está pasando como norma) el banco se queda con la propiedad a menos del 50% de su valor.

Continuando con el reclamo del 100% al embargado y pudiendo revender esa propiedad por el precio que ellos estimen oportuno con un 50% de margen... Una gran estafa, vaya.

Hoy os vamos a explicar un "modelo legal", que un banco no te va a contar, pero nosotros sí que lo vamos a hacer. Método por el cual, se pierde de igual manera la "propiedad", pero, no te pueden echar de tu casa. En cuanto una persona ve que no va a poder pagar su casa, automáticamente le hace un contrato de alquiler a su mujer/suegra/hijo/hermano o a quién se pueda, por el valor de 1€, 5€ o 10€, con una duración "indefinida"/50 años, 100 años. Cantidad únicamente simbólica. El contrato debe esta a nombre de alguien que no figure en la hipoteca. El contrato debe estar pasado por el registro de la propiedad. En el momento del embargo, la propiedad figura en el registro a nombre del hipotecado, pero figura como una propiedad con inquilinos.

Resultado del embargo, la "titularidad de la propiedad" cambia, a nombre del banco. El domicilio continúa teniendo inquilinos. Con esta maniobra, perderíamos la propiedad, continuaríamos debiendo la hipoteca, pero, tendremos que pagar a nuestro nuevo "casero" por nuestro expiso 10€ al mes y de por vida..

Ya que ellos, no dan soluciones, nosotros las buscamos.

Aquí teneis un gran arma, cuando "legalmente" no pueda seguir usándose, buscaremos más.

Medidas de guerra para un tiempo de guerra.

Abogados en Acción

12 de febrero de 2012

Mas sobre Garzón

“Hay quien piensa que con el juicio y la sentencia sobre las escuchas de la Gürtel se está castigando a un juez singular, egocéntrico, ambicioso, poco cuidadoso con los procedimientos… Yo no lo creo. Se están santificando las reglas de un juego repugnante: el de la utilización de los principios del Estado de derecho para blindar hasa el infinito la cobertura legal de la delincuencia organizada de altos vuelos.

Cuando un imputado recibe en prisión la visita diaria de una corte de abogados de minutas millonarias, la mayor parte de los cuales no están personados en ninguna de sus causas, sin limitación de tiempo, sin control de sus actividades reales, hay quien quiere pensar que está asesorándose para su mejor defensa. Algunos no lo creen y deciden investigar. No hay mucha gente que se atreva a hacerlo. Casi nadie. A partir de hoy, mucho menos.

Un Estado implacable con los débiles y débil con los poderosos pervierte el sentido de la justicia, del derecho y de las leyes. Alguien debería pensar sobre esto.”

Este es el final de un artículo de Mercedes Gallizo Llamas publicado en El Pais el pasado viernes 10 de febrero. Gallizo fue directora de Instituciones Penitenciarias cuando se produjeron las escuchas de la Gürtel, o sea que sabe de lo que habla cuando se refiere como se refiere a los abogados como “corte de abogados de minutas millonarias”. A mi, sinceramente, me daría igual que fuera Garzón o que fuera cualquier otro juez. A mi todo esto que está pasando me recuerda sobre todo a las películas de El padrino, donde Vito Corleone primero, y Michael Corleone despues, están siempre rodeados de abogados y han comprado los jueces y los senadores que ha hecho falta. Es más, el poder de cada padrino se medía por la cantidad de senadores y jueces comprados. Cuando convencen a Vito Corleone de entrar en el negocio de la droga, es porque dará dinero para comprar más jueces, que es lo que defiende el hijo abogado (Duvall en la película, sentado detrás de Marlon Brando en la escena que he puesto arriba).

Parece que es a eso a lo que vamos, y probablemente de ahí el júbilo de la nefasta Aguirre, que va a disfrutar de la barra libre. Estoy hasta las narices, por no decir otro sitio.

Os dejo aquí tambien un enlace a una columna de Manuel Rivas que escribe tambien sobre el asunto, como no podía ser de otra manera despues de la entrevista que hizo a Garzón en la película de Coixet.

Puede parecer desmesurado, pero este es el único tema musical que se me ocurre a bote pronto para ilustrar el asunto.


5 de febrero de 2012

De periódicos y clarinetistas


Nunca fui un empollón en el colegio, pero el caso es que se me daba bien –modestia aparte- y además fui precoz en eso de llevar gafas. Si sumamos que de chaval era tan impertinente o más que ahora, la fama de empollón la tenía y no había manera de sacudírmela.

El caso es que en los últimos días he estado leyendo los periódicos con bastante desinterés, pero algo he leido. A lo mejor alguien me puede ayudar, porque intento digerir lo leido sobre España en los últimos días y me sale más o menos una barbaridad así:

- El ministro de Educación y de nosecuantascosasmas ha decidido que sobra la asignatura Educación para la Ciudadanía. Dice, más o menos, que es una asignatura que estaba adoctrinando a los chavales. En los días siguientes he estado buscando a ver qué decía de la asignatura de Religión, pero parece que todavía no ha dicho nada y no sé por qué.

- El ministro de AGRICULTURA y medioambiente dice que todavía hay demasiados berberechos en la costa y que hace falta urbanizarla más, aunque luego no se vendan los pisos. Supongo que, con tanto nuevo edificio, alguna cafetería nueva se abrirá y, entre tanto parado, algún camarero eficiente sabrá servirle a este señor un “cortado como dios manda”. Creo que en su etapa anterior se debió hartar tanto de pinchos de vaca loca que el cerebro se le está empezando a ablandar. Eso suponiendo que tenga cerebro, porque esta gente de la derecha solo parece tener billetera.

- De el no culpable Camps no digo nada porque todavía no se si partirme de la risa o ehcarme a llorar. Dejo de todos modos una viñeta robada del blog de Maruja Torres, espero que no le moleste.

- En la Comunidad de Madrid creo que tambien ha pasado algo. Ahora que, por unos días, doña Espe estaba calladita, que es como mejor está, va y sale una consejera, supongo que de Sanidad y ha dicho sobre los enfermos crónicos una barbaridad de tal calibre que no me atrevo a reproducirla. Esta señora, cuyo nombre no me da la gana de reproducir aquí, debe haber estudiado en los EEUU, porque lo que propone es algo que allí ya existe en las aseguradoras privadas: al enfermo de verdad, como gasta mucho, se le expulsa del sistema y así este nunca será deficitario. Otra que enfrenta los problemas con la mano en la cartera y el cerebro de vacaciones.

- De reforma laboral ya ni hablamos, porque nos han prometido la reforma de la reforma de la reforma de la reforma… laboral, que ya no se cuantas van con la misma receta. El caso es que nos dicen algo así como: tienes una infección y como no reaccionas, pues te aumentamos la dosis de antibiótico. Lo malo es que yo lo que veo es que lo que me dan es aceite de ricino para la infección; ahora quieren aumentar la dosis y ya no tengo más papel higiénico para tanta cagalera.

- No sigo que me deprimo, pero tenía más.

El caso es que me he hartado y he salido a dar una vuelta. Estaba nevando, así es que he cogido la cámara de fotos y alrededor de casa, protegiendo mucho la lente, que de algo me sirven los cursos de Mendigo, he podido sacar esta foto que no es muy buena, pero que más que la “banlieu” de Toulouse parece Siberia.



A la vuelta, mientras descargaba las fotos, he encontrado a Benny Goodman disfrutando (y haciendo disfrutar) con su clarinete. Aviso que no es la última vez que voy a dar la tabarra con lo del clarinete, que mi hija le está tomando gustillo a la cosa y ahí ando yo tambien a ver si no me quedo detrás y puedo hacer algún dúo con ella.


29 de enero de 2012

Paul Robeson


“El gigante negro estaba erguido, junto a un piano de cola chocarreramente pintado en gris perla y oro por algún veraneante nuevo-rico, de los muchos que la guerra hubiese arrojado de esta costa, en medio de un escenario techado y de ancho alero, adosado a la playa de tal modo que sus luces no fuesen vistas desde el mar. Arriba, un letrero: THÉÂTRE HENRI BARBUSSE. Llenando una explanada tenida en la obscuridad (“no deben iluminarse amplios espacios como éste” –me explicó Jean-Claude, aunque ya yo hubiese entendido el porqué) se apretujaba un público en sombras donde pronto se advertían, sin embargo, las inmóviles blancuras de vendajes y enyesados junto al ambulante andamiaje de mentoneras, minervas, entablillados y cabestrillos. Pero, entre quietos y menos quietos, eran cientos los rostros tensos, convalecidos por el gozo, quienes miraban el gran retablo donde, al pie de la pantalla destinada a muy recientes proyecciones de Tchapaïeff, Los Marinos de Cronstadt o Tempestad sobre el Asia de Pudovkin, cantaba Paul Robeson el Magnífico, con su voz grave y corpulenta, brotada de la atlética anchura del pecho. Y la hermosa melodía de Show-boat que conocíamos todos, viniéramos de donde viniéramos, nos volvía a llegar esta noche, llevada en tiempo casi ceremonial, con el nuevo prestigio de un himno que hubiese nacido realmene en las riberas nutricias del Mississippi, en campos nevados de algodón, entre capillas de tablas donde sonaran celestiales charangas de harmonio, trompeta, saxo y banjo:

Ol’Man River

That Ol’Man River…

Alzado en la punta de los pies para mostrarse en la máxima dimensión de su corporeidad física y moral –como si no fuese suficiente la realidad de su descomunal estatura de futbolista, nieto de esclavos, pasado de los estadios de Rutgers y Columbia a los escenarios de Othello y Emperor Jones-, Paul Robeson acalló las aclamaciones de los oyentes que, en su deseo de aplaudir con más estruendo que los demás, entrechocaban muletas y bastones, para atacar la balada de Casey Jones… Y contaba ahora la rechinante historia del esforzado fogonero que se inmoló ante el horno de su locomotora –negro había de ser- para imperecedera gloria suya y, más aún, de la Southern Pacific Railroad que tan buenos sueldos le pagaba, y después de rematar con un sarcástico Casey Jones got a job in heaven! levantó el cantante de sus asientos a los muchos que podían incorporarse, con el anuncio de que ahora nos daría su versión personal del “negro spiritual” Heaven bound soldier que, para sus compatriotas, era ya más conocido –gracias a él- por Join in the fight:

O brother,

don’t you weep,

don’t you pray.

Salvation isn’t coming that way.

All together

let’s press on the fray;

black and white,

will rebuild the world.

Y fue la impresionante antífona llevada por el negro de New Jersey con responso de los muchos que aquí hablaban o entendían el inglés –y me explicaba Gaspar, señalando hacia aquí o hacia allá, que con nosotros había gente de Jamaica, Australia, Canadá y Filipinas, y hasta surafricanos que, con su acción en las Brigadas luchaba, en frente distante, contra algo que llamaban apartheid, palabra desprovista, para mí, de todo significado… Pero pronto, fuesen de donde fuesen, todos los que me rodeaban, arrastrados por el ritmo, por la casi litúrgica repetición de una frase, se iban sumando al coro, por grupos, como un “amén” de oficio religioso:

Join in the fight,

-O negro comrade.

Join in the fight,

-O struggling comrade.

Join in the fight,

-O hard pressed comrade.

Join in the fight,

-And stand up straight now.

Join in the fight,

-The dawn is late now.

Join in the fight,

-We must not wait now.

Join in the fight,

-Black and white,

we’ll rebuild the world.

-“!Carajo! ¡Cómo canta el negro este!” –aulló Gaspar Blanco, cuando Robeson remato el “spiritual” a la vez agresivo, unánime y fuera de fronteras, con el re bemol grave que sobre la palabra “mundo” daba a su voz una resonancia de tubo de órgano en vasta nave de catedral fraterna, de donde negros y blancos hubieran de surgir para echar abajo las perecederas torres de Babilonia (y ahora cantaba Robeson algo que trataba de Babilonia, precisamente), tantas veces comparadas, en la moderna literatura norteamericana, con los rascacielos de Manhattan. Y el nuevo “blue” se nos volvía increíblemente bíblico, en este rincón de la costa española, evocando al David, vencedor de Goliath, que con su triunfante honda descornaría, de paso, al Becerro de Oro de Wall Street, acabando con todos los Leviatanes del universo. Y blancos y negros marcharían de concierto para edificar una Ciudad del Hombre, hecha a la medida del hombre, por siempre librada de harto exigentes Demiurgos, nunca saciados de laudes, hosannas y rogativas –O brother, don’t you pray. / Salvation isn’t coming that way…”

Esta larga cita es de La consagración de la primavera, de Alejo Carpentier, una novela que rinde de alguna manera un homenaje abstracto a la idea de revolución a través de las revoluciones francesa, rusa y cubana. Como en casi todas las obras de Carpentier la novela lleva al lector a mundos que pueden ser ajenos o desconocidos. En este pasaje yo escuché por primera vez hablar de Paul Robeson, un cantante inmenso del que, afortunadamente, nos han quedado algunas grabaciones. Lo más importante de su biografía está dicho en este extracto del principio de La consagración. Como el lector puede haber imaginado, la acción transcurre en el levante español en algún momento de la guerra española. Paul Robeson fue brigadista y ello, junto con su izquierdismo militante, le costó años despues algún disgusto con un tal McCarthy y su particular caza de brujas.

Si alguno todavía no ha leido La consagración, a poco que le guste la literatura, le recomiendo vivamente dedicar unas horas a semejante monumento de la literatura del siglo XX. Si no teneis una biblioteca a mano donde encontrarla en papel, aquí podeis encontrarla para leerla en la pantalla.

Para terminar, la balada de Joe Hill, que años más tarde llegó a cantar gente como Joan Baez.

26 de enero de 2012

Obsolescencia programada.

Hace un par de días emitieron un documental en Arte que me pareció muy interesante. Habla de la obsolescencia programada, algo que por conocido no deja de ser sorprendente: los fabricantes diseñan y fabrican sus productos para que duren menos de lo que podrían durar, por el simple hecho de que así volveremos a comprar nuevos productos. Ejemplo de lo contrario: una bombilla que lleva encendida desde 1901, una época anterior a la de la obsolescencia programada. Obsolescencia de una impresora: el fabricante que la programa para que deje de imprimir a partir de la página 18000; el usuario que, buscando, consigue un programa informático para poner a cero la memoria EEPROM donde se cuentan las páginas y así poder seguir utilizando la misma impresora sin tener que comprar una nueva.

Este documental está intimamente ligado a todos los problemas financieros que publican las primeras páginas de los periódicos. Esta es la madre del cordero (o una de las madres) de toda esta teoría del crecimiento económico que repiten los economistas como el santo, santo, santo de su particular religión, una más con la que nos ahogan.

Buscando he descubierto el documental doblado al castellano, entre otras cosas porque en la producción entró TV3 en un periodo anterior a la era Mas en Cataluña. Seguro que a día de hoy es más dificil que TV3 colabore en este tipo de programas. Al tiempo.

Y para acabar con mejor humor del que puede dejar este documental, os dejo aquí una joyita cantada por Montserrat Figueras. Es una nana hebraica, y está como siempre rodeada por Jordi Savall y un grupo de instrumentistas. Está extraido del disco Ninna Nanna, que los viejos dinosaurios como yo compramos a veces en la página de Alia Vox.