29 de junio de 2014
Benedictus Appenzeller: O magnum misterium
Una pequeña joya para dejar patente que este blog, y su autor, siguen con vida. El compositor es Benedictus Appenzeller, que no es precisamente el más conocido de lo que se llama la escuela franco-flamenca del Renacimiento, pero da igual. Anduvo por Brujas y Bruselas y no ha quedado mucho de la música que compuso.
La interpretación es del Egidius Kwartet, un grupo holandés, y la grabación es de un programa de la televisión pública holandesa, que regala cosas así por internet. Por cierto, uno de los cantantes, es el tenor Jon Etxabe, de Tolosa, que se marchó a estudiar a Holanda y por allí sigue. Aúpa Jon!
20 de abril de 2014
Gabriel García Márquez
Muchos años
después, frente a la pantalla de ordenador, el autor de este blog había de
recordar aquella tarde remota en que su amigo Juan le abrió las puertas de la
literatura señalándole un ejemplar de Cien años de soledad. Yecla era entonces
la ciudad donde vivíamos, yo acababa de terminar mis estudios en el instituto y
me preparaba para ir a la Universidad, donde ya estudiaba Juan. Entonces yo era
un joven sin lecturas y, lo que es peor, sin apetito por la lectura. Sin
saberlo ni sospecharlo, mi amigo Juan me recetó la mejor medicina posible para
tan terrible mal.
Han pasado
treinta y muchos años desde esto que acabo de contar, he leído una vez Cien
años de soledad y la he releído muchas más. Desde aquella primera vez mi
curiosidad por la literatura no ha hecho más que crecer. Uno se vuelve
selectivo con los años, pero ante la duda siempre vuelve a los valores seguros
de un relato, de un artículo o de una novela de García Márquez.
Busco información
en internet y me encuentro con este jugoso documento en el que Pablo Neruda,
justo después de recibir el Nobel, habla con García Márquez sobre la poesía y
la novela.
Encuentro también
esta entrevista que le hicieron en TVE en 1995, donde habla un poco de todo, de
política, de literatura, de periodismo…
Ahora dicen que
ha muerto García Márquez, pero eso no es verdad, somos nosotros los que nos
vemos ahora delante del abismo de cien años y una eternidad sin García Márquez.
No he hablado con mi amigo Juan, pero algún día de estos tendré que llamarle
para, de una vez por todas, darle las gracias por haberme lanzado a la piscina
de golpe y con tanta fortuna. Sin eso yo no estaría releyendo de nuevo…
« Muchos
años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía
había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el
hielo. »
13 de abril de 2014
14 de Abril
Hace ya unos cuantos años
escuché a Labordeta contar una historia de uno de aquellos conciertos
censurados de los años setenta. Eran conciertos en sitios pequeños, las más de
las veces abarrotados de un público más o menos consciente del peligro que corría,
conciertos autorizados pero en los que determinadas canciones estaban
prohibidas. La policía siempre andaba por allí y el cantante de turno
arriesgaba su pellejo y el de los asistentes. Contaba Labordeta que en uno de
aquellos conciertos, ya al final, comenzó su Himno a la libertad y al fondo de
la sala alguien sacó de algún sitio una bandera republicana y la exhibió en lo
que Labordeta describió como uno de los momentos más emocionantes de su carrera
como cantante.
Hoy traigo un vídeo con
el Himno a la libertad de José Antonio Labordeta, como homenaje a todos los que
actúan para que algún día podamos vivir otro 14 de abril, otra primavera llena
de esperanzas y que esta, la Tercera, sea la buena y definitiva.
Y no olvidemos lo que dice Labordeta: que
habrá que empujarla para que puedar ser, porque sola no va a venir.
Un saludo a todos los republicanos y a
por la III.
6 de abril de 2014
Marco Beasley
“Si la música existe es fundamentalmente porque la palabra
existe. La necesidad de comunicar es la expresión natural del hombre en todas
las culturas del mundo y la voz es su instrumento principal. Conocer una lengua
significa conocer sus modulaciones, sus entonaciones, los acentos, los colores.
Estas características fundamentales del lenguaje dan a la música del fin del
Renacimiento y principio del Barroco en Italia su encanto tan particular.”
Quien así se expresa es Marco Beasley, un tenor de origen italiano
(el padre es inglés, de ahí el apellido), que creció en Nápoles, donde estuvo
desde muy pronto en contacto con la música tradicional napolitana. En los años
1980 estudió la música vocal del Renacimiento y el Barroco; solo él sabrá lo
que le habrá costado labrarse un camino tan arduo en Italia, ser casi un
pionero, pero el resultado está ahí para ser disfrutado.
Ha sido cofundador del grupo Accordone, con el que vino hace
no mucho al festival de música antigua de Maguelone, una de las capillas románicas
más hermosas del sur de Francia, cerca de Montpellier. De ese concierto es este
fragmento titulado La bella noeva, aparentemente un anónimo, aunque yo tengo
mis dudas. Da igual, es belleza en estado puro y no me canso de escucharlo
desde que lo he descubierto.
En el mismo concierto Marco Beasley cantó esta otra joya de
Monteverdi, Si dolci è’l tormento, un aria donde Monteverdi se permite cosas
como dejar la melodía suspendida en la repetición de una misma nota, mientras
el grave va desciendo encontrando armonías que nadie había entonces explorado.
De cuantas interpretaciones he escuchado desde luego me quedo con esta, pero
otro día propongo un juego de versiones comparadas. Youtube no me deja insertar
el vídeo, pero podéis escucharlo aquí en una versión discográfica.
Y si alguno se anima con el concierto entero, tampoco puedo
subir el vídeo, pero no tenéis más que pinchar aquí para poder ver (y
disfrutar) un concierto magnífico).
23 de marzo de 2014
Paco de Lucía (y 2)
Vuelvo con Paco de Lucía. He encontrado
unos vídeos en la impagable página del INA, el instituto francés audiovisual,
un archivo enorme donde es posible encontrar programas antiguos con verdaderas
joyas, al estilo perdido de la televisión, con entrevistas donde un filósofo
podía explicar algo durante diez minutos sin ser interrumpido.
Los dos vídeos que subo son de un
programa de 1974. Entonces Paco de Lucía todavía no ha salido a mezclar con
otros guitarristas de jazz, pero el estilo es ya muy personal, con una técnica
muy potente y con esas falsetas tan impresionantes que son una de sus muchas
contribuciones al flamenco.
Este segundo vídeo es una guajira
dedicada a Lucía, su madre.
Y para los que tengan ganas y tiempo,
dejo aquí un documental imprescindible para conocer un poco mejor al
guitarrista, al artista y a la persona. Es un documental bastante reciente y no
tiene pérdida.
27 de febrero de 2014
Paco de Lucía
Aquel sábado
había llegado un poco justo de tiempo a la clase de solfeo y no me enteré de la
discusión hasta que la clase acabó. Uno de los compañeros estudiaba guitarra y
estaba furiosísimo porque su profesor le decía poco más o menos que Paco de
Lucía no sabía tocar la guitarra. En aquella época y una vez cada dos semanas,
me daba unos madrugones inhumanos para viajar dos horas en autobús camino de
Murcia, en cuyo Conservatorio yo estudiaba algo que parecía música. Entonces el
Conservatorio compartía edificio con el Teatro Romea y, a la salida de clase,
continuando con la discusión, acabamos bajo las arcadas de la entrada del
teatro, calentados por el suave invierno murciano… y por la guitarra de mi
compañero, que se arrancó a tocar flamenco. Morenazo gitano, guapo y elegante,
a mí me iluminó una de esas mañanas insulsas del conservatorio, él de paso ligó
y yo, estudiante de piano y como era mi costumbre, no me comí una rosca. Al
menos me sirvió para picarme la curiosidad sobre Paco de Lucía, de quien es probable
que por entonces yo solo hubiera escuchado Entre dos aguas.
Han pasado muchas
primaveras desde entonces, yo me he empapado todo lo que he podido de lo que ha
grabado Paco de Lucía y, cuando me ha sido posible, he ido a verlo en vivo a
uno de esos conciertos que él gustaba empezar sin red, solo con su guitarra y
encendiendo al personal con esa magia tan suya. Dicen que Francisco Sanchez
Gomes ha muerto, pero Paco de Lucía en realidad estará siempre cuando
escuchemos algo de flamenco, porque siempre habrá algo que nos va a llevar a recordar
que “eso” Paco ya lo había hecho antes.
De cuantas cosas
he podido encontrar publicadas, destaco aquí una crónica de Miguel Mora en El País y un artículo de quien ha escrito su biografía, su amigo y escritor Juan José Téllez. Hay muchos más artículos, pero no he encontrado en ninguno la puntería
de Gerardo Núñez cuando habla de una dignidad y orgullo devueltos al flamenco
gracias a Paco de Lucía:
« Escribo
bajo los efectos del mazazo tremendo de las muertes imprevistas. Me repito: “Se
ha muerto Paco”, y no consigo entender qué es lo que me digo. La cabeza y las
manos que se han detenido para siempre son las de un semidiós que, manteniendo
con un orgullo infinito su independencia y su libertad, elevó nuestra música,
el flamenco, a la cuarta dimensión de la música grande. Y lo hizo sin
doblegarse, sin conceder una uña a señoritos ni a mandamases efímeros, sin
deberle nada a nadie, inyectando en los flamencos jóvenes orgullo, conciencia,
autoestima y fuerza suficiente para liberarse de la sumisión de las ventas y de
las fiestas, de los lazos casi tribales de una cultura gris en la que hasta
entonces jugaban el papel de bufón. Abrió la puerta de una casa cerrada, se
enfrentó a tormentas y a demonios. Como Ulises, hizo un viaje peligroso para
que después lo hiciéramos todos. Nos salvó. Y ahora, un rayo lo ha alcanzado a
la orilla del mar, ¿dónde si no iba a morir Paco? Paco, no sé qué decirte.
Grande. Grande. Grande. »
Dejo un vídeo con
un concierto suyo en 2004. Paco levantaba de sus asientos hasta a un público
alemán.
Y otro más reciente, de 2010, donde destaco el genio de un
señor que pasa ya de los 60 años, reconocido mundialmente, que no necesita más
que repetir lo que el público espera y que, pese a todo, se embarca en la
aventura de buscar algo nuevo tan insólito como una armónica en un recital de
flamenco… y funciona!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


