13 de abril de 2014

14 de Abril


Hace ya unos cuantos años escuché a Labordeta contar una historia de uno de aquellos conciertos censurados de los años setenta. Eran conciertos en sitios pequeños, las más de las veces abarrotados de un público más o menos consciente del peligro que corría, conciertos autorizados pero en los que determinadas canciones estaban prohibidas. La policía siempre andaba por allí y el cantante de turno arriesgaba su pellejo y el de los asistentes. Contaba Labordeta que en uno de aquellos conciertos, ya al final, comenzó su Himno a la libertad y al fondo de la sala alguien sacó de algún sitio una bandera republicana y la exhibió en lo que Labordeta describió como uno de los momentos más emocionantes de su carrera como cantante.

Hoy traigo un vídeo con el Himno a la libertad de José Antonio Labordeta, como homenaje a todos los que actúan para que algún día podamos vivir otro 14 de abril, otra primavera llena de esperanzas y que esta, la Tercera, sea la buena y definitiva.


Y no olvidemos lo que dice Labordeta: que habrá que empujarla para que puedar ser, porque sola no va a venir.

Un saludo a todos los republicanos y a por la III.

6 de abril de 2014

Marco Beasley




“Si la música existe es fundamentalmente porque la palabra existe. La necesidad de comunicar es la expresión natural del hombre en todas las culturas del mundo y la voz es su instrumento principal. Conocer una lengua significa conocer sus modulaciones, sus entonaciones, los acentos, los colores. Estas características fundamentales del lenguaje dan a la música del fin del Renacimiento y principio del Barroco en Italia su encanto tan particular.”

Quien así se expresa es Marco Beasley, un tenor de origen italiano (el padre es inglés, de ahí el apellido), que creció en Nápoles, donde estuvo desde muy pronto en contacto con la música tradicional napolitana. En los años 1980 estudió la música vocal del Renacimiento y el Barroco; solo él sabrá lo que le habrá costado labrarse un camino tan arduo en Italia, ser casi un pionero, pero el resultado está ahí para ser disfrutado.

Ha sido cofundador del grupo Accordone, con el que vino hace no mucho al festival de música antigua de Maguelone, una de las capillas románicas más hermosas del sur de Francia, cerca de Montpellier. De ese concierto es este fragmento titulado La bella noeva, aparentemente un anónimo, aunque yo tengo mis dudas. Da igual, es belleza en estado puro y no me canso de escucharlo desde que lo he descubierto.


En el mismo concierto Marco Beasley cantó esta otra joya de Monteverdi, Si dolci è’l tormento, un aria donde Monteverdi se permite cosas como dejar la melodía suspendida en la repetición de una misma nota, mientras el grave va desciendo encontrando armonías que nadie había entonces explorado. De cuantas interpretaciones he escuchado desde luego me quedo con esta, pero otro día propongo un juego de versiones comparadas. Youtube no me deja insertar el vídeo, pero podéis escucharlo aquí en una versión discográfica.

Y si alguno se anima con el concierto entero, tampoco puedo subir el vídeo, pero no tenéis más que pinchar aquí para poder ver (y disfrutar) un concierto magnífico).


23 de marzo de 2014

Paco de Lucía (y 2)



Vuelvo con Paco de Lucía. He encontrado unos vídeos en la impagable página del INA, el instituto francés audiovisual, un archivo enorme donde es posible encontrar programas antiguos con verdaderas joyas, al estilo perdido de la televisión, con entrevistas donde un filósofo podía explicar algo durante diez minutos sin ser interrumpido.

Los dos vídeos que subo son de un programa de 1974. Entonces Paco de Lucía todavía no ha salido a mezclar con otros guitarristas de jazz, pero el estilo es ya muy personal, con una técnica muy potente y con esas falsetas tan impresionantes que son una de sus muchas contribuciones al flamenco.


Este segundo vídeo es una guajira dedicada a Lucía, su madre.


Y para los que tengan ganas y tiempo, dejo aquí un documental imprescindible para conocer un poco mejor al guitarrista, al artista y a la persona. Es un documental bastante reciente y no tiene pérdida.



27 de febrero de 2014

Paco de Lucía




Aquel sábado había llegado un poco justo de tiempo a la clase de solfeo y no me enteré de la discusión hasta que la clase acabó. Uno de los compañeros estudiaba guitarra y estaba furiosísimo porque su profesor le decía poco más o menos que Paco de Lucía no sabía tocar la guitarra. En aquella época y una vez cada dos semanas, me daba unos madrugones inhumanos para viajar dos horas en autobús camino de Murcia, en cuyo Conservatorio yo estudiaba algo que parecía música. Entonces el Conservatorio compartía edificio con el Teatro Romea y, a la salida de clase, continuando con la discusión, acabamos bajo las arcadas de la entrada del teatro, calentados por el suave invierno murciano… y por la guitarra de mi compañero, que se arrancó a tocar flamenco. Morenazo gitano, guapo y elegante, a mí me iluminó una de esas mañanas insulsas del conservatorio, él de paso ligó y yo, estudiante de piano y como era mi costumbre, no me comí una rosca. Al menos me sirvió para picarme la curiosidad sobre Paco de Lucía, de quien es probable que por entonces yo solo hubiera escuchado Entre dos aguas.

Han pasado muchas primaveras desde entonces, yo me he empapado todo lo que he podido de lo que ha grabado Paco de Lucía y, cuando me ha sido posible, he ido a verlo en vivo a uno de esos conciertos que él gustaba empezar sin red, solo con su guitarra y encendiendo al personal con esa magia tan suya. Dicen que Francisco Sanchez Gomes ha muerto, pero Paco de Lucía en realidad estará siempre cuando escuchemos algo de flamenco, porque siempre habrá algo que nos va a llevar a recordar que “eso” Paco ya lo había hecho antes.

De cuantas cosas he podido encontrar publicadas, destaco aquí una crónica de Miguel Mora en El País y un artículo de quien ha escrito su biografía, su amigo y escritor Juan José Téllez. Hay muchos más artículos, pero no he encontrado en ninguno la puntería de Gerardo Núñez cuando habla de una dignidad y orgullo devueltos al flamenco gracias a Paco de Lucía:

« Escribo bajo los efectos del mazazo tremendo de las muertes imprevistas. Me repito: “Se ha muerto Paco”, y no consigo entender qué es lo que me digo. La cabeza y las manos que se han detenido para siempre son las de un semidiós que, manteniendo con un orgullo infinito su independencia y su libertad, elevó nuestra música, el flamenco, a la cuarta dimensión de la música grande. Y lo hizo sin doblegarse, sin conceder una uña a señoritos ni a mandamases efímeros, sin deberle nada a nadie, inyectando en los flamencos jóvenes orgullo, conciencia, autoestima y fuerza suficiente para liberarse de la sumisión de las ventas y de las fiestas, de los lazos casi tribales de una cultura gris en la que hasta entonces jugaban el papel de bufón. Abrió la puerta de una casa cerrada, se enfrentó a tormentas y a demonios. Como Ulises, hizo un viaje peligroso para que después lo hiciéramos todos. Nos salvó. Y ahora, un rayo lo ha alcanzado a la orilla del mar, ¿dónde si no iba a morir Paco? Paco, no sé qué decirte. Grande. Grande. Grande. »

Dejo un vídeo con un concierto suyo en 2004. Paco levantaba de sus asientos hasta a un público alemán.


Y otro más reciente, de 2010, donde destaco el genio de un señor que pasa ya de los 60 años, reconocido mundialmente, que no necesita más que repetir lo que el público espera y que, pese a todo, se embarca en la aventura de buscar algo nuevo tan insólito como una armónica en un recital de flamenco… y funciona!