4 de mayo de 2012

Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar




“- Eres una gaviota. En eso el chimpancé tiene razón, pero sólo en eso. Todos te queremos, Afortunada. Y te queremos porque eres una gaviota, una hermosa gaviota. No te hemos contradicho al escucharte graznar que eres un gato porque nos halaga que quieras ser como nosotros, pero eres diferente y nos gusta que seas diferente. No pudimos ayudar a tu madre pero a ti sí. Te hemos protegido desde que saliste del cascarón. Te hemos entregado todo nuestro cariño sin pensar jamás en hacer de ti un gato. Te queremos gaviota. Sentimos que también nos quieres, que somos tus amigos, tu familia, y es bueno que sepas que contigo aprendimos algo que nos llena de orgullo: aprendimos a apreciar, respetar y querer a un ser diferente. Es muy fácil aceptar y querer a los que son iguales a nosotros, pero hacerlo con alguien diferente es muy difícil y tú nos ayudaste a conseguirlo. Eres una gaviota y debes seguir tu destino de gaviota. Debes volar. Cuando lo consigas, Afortunada, te aseguro que serás feliz, y entonces tus sentimientos hacia nosotros y los nuestros hacia ti serán más intensos y bellos, porque será el cariño entre seres totalmente diferentes.”

Este texto está sacado del cuento Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar, de Luis Sepúlveda. He llegado hasta él gracias a un disco de mi hija donde un (maravilloso) actor lee el cuento interpretando él solo todos los personajes que aparecen, que son unos cuantos. Un disco que nos ha acompañado en no pocos viajes por carretera, y del que he tenido que investigar poco para llegar a Luis Sepúlveda y la edición de Tusquets, que ya va por 56 ediciones, así es que doy por hecho que soy poco menos que el único de este planeta que no había descubierto este cuento todavía. Incluso existe una película de dibujos animados que podéis ver aquí.

Esta “novela para jóvenes de 8 a 88 años” habla de gatos, de gaviotas, aparecen seres humanos, algún pelícano y hasta un chimpancé, pero sobre todo esta Historia de una gaviota habla de lo mal que los humanos gestionamos nuestro entorno, pero también habla de la amistad, de la solidaridad, del compromiso y de la ética. Al menos de la de los gatos y las gaviotas. Es una joya y si habéis llegado hasta aquí doy por hecho que no lo habéis leído todavía y no se lo que estáis esperando para leerlo. Si al terminar os habéis quedado con ganas de leer más, podéis continuar con lo mucho que ha publicado Sepúlveda o acudir directamente a su blog, altamente recomendable.

Y para terminar, me despido con la canción de otra gaviota, también herida como la madre de la Afortunada de la novela (yo prefiero llamarla cuento). Es María del Mar Bonet con su Canço de na ruixa mantells, con la coreografía que hizo Nacho Duato hace ya unos cuantos años.



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