4 de marzo de 2010
Próximo aperitivo: 14 de marzo
Programa del 28 de febrero de 2010

20 de diciembre de 2009
Programa del 20 de diciembre 2009

Este ha sido el último Aperitivo musical de este año. Con él hemos querido leer algunas historias y presentaros tambien un par de novedades discográficas. Estas son las músicas que han pasado por nuestro programa de hoy:
- Fanfare de croisades. Del último libro – CD editado por Jordi Savall en su sello Alia Vox. Se trata de un volumen titulado “Le royame oublié”, altamente recomendable para todos aquellos que quieran adentrarse en lo que significó hace ahora 800 años la tragedia cátara. Si queréis más información sobre este proyecto podeis siempre visitar la página de Alia vox: http://www.alia-vox.com/
De paso os anunciamos que este proyecto será presentado en concierto en Blagnac, en la sala Odyssud, el próximo 11 de enero.
- Erik Satie: Gymnopedie n. 1. Interpretada al piano por Pascal Rogé. Esta es la música que nos ha servido para ilustrar el cuento de Juan José Millás “Una amputación invisible”, extraido del conjunto de relatos “Los objetos nos llaman” publicado por Seix Barral en 2008.
- Iggy Pop: Gimme danger. Saliéndonos completamente de las músicas que recorren habitualmente nuestro programa, nos hemos ido al rock para ilustrar un fragmento de la última novela de Belén Gopegui, titulada Deseo de ser punk, y de la que hablamos en otra entrada anterior de este blog.
- Mercedes Sosa y Joan Manuel Serrat: Aquellas pequeñas cosas. Extraido del album recientemente publicado titulado Cantora, en el que la grande Mercedes Sosa nos deja un testamento musical de muchos quilates.
- Igor Stravinsky: Petrushka. Interpretación de la Concertgebouworkest, dirigida por Mariss Jansons. Ha sido la música con la que hemos ilustrado el cuento ruso “El pececillo de oro”.
- G.F. Handel: El Mesias (For unto us a child is born). Grabación dirigida por John Elliot Gardiner en los años ochenta. Una forma de saludar la Navidad con mi fragmento preferido de esta magnífica obra que es El Mesías. Música dedicada a nuestro fiel oyente Félix, que esta semana la habrá cantado en el Auditorio Nacional de Madrid.
- Honono. Canción de Suráfrica. Arreglo de Juantxo Ceberio. Coro Hodeiertz, dirección Enrique Azurza. Con esta canción hemos despedido 2009 y ya os esperamos en nuestro próximo aperitivo que será el domingo 17 de enero.
7 de diciembre de 2009
Próximo aperitivo: 20 de diciembre
"Si supiéramos el último porqué de las cosas tendríamos compasión hasta de las estrellas" (Graham Greene).29 de noviembre de 2009
Desde la noche y la niebla

22 de noviembre de 2009
Belén Gopegui: DESEO DE SER PUNK

- ¿Qué piensa usted de la audición humana ?
Echó a andar más deprisa. Seguramente no llegó a dar significado a mis palabras, y menos todavía a pensar una respuesta. Pero también dejó de juzgarme. Le asusté. Chica rara, drogas, miedo, socorro, eso fue lo que debió de pensar. Sin embargo, yo se lo preguntaba en serio. La audición humana es increíble, y mucho mejor que la condición humana, aunque suene parecido. Sobre la condición humana cualquiera dice lo primero que se le viene a la cabeza: que en el fondo todos llevamos un asesino dentro o un héroe o un mediocre o yo qué sé; que en las situaciones de emergencia nos volvemos unos vándalos, o muy generosos, o muy cobardes o valientes o las dos cosas. Que en el fondo lo que tenemos es un pozo sin fondo o sólo unos cuantos años de vida. Que la muerte y el sexo, que el dinero y la felicidad, que el arte y el dinero, que la tristeza y el sexo. De la audición humana, en cambio, no pueden hablar por hablar.
Creemos que oímos bien porque podemos percibir sonidos que van desde el susurro al trueno. Pero, ¿sabes ?, comparados con otros animales, tenemos bastante poca habilidad para oír. O sea, en los momentos en que no oímos nada, o sólo una voz, o sólo la bocina, hay un montón de sonidos por ahí. Y si tuviéramos otra constitución podríamos oírlos, como pasaba con los auriculares de los juegos de espía : si te los ponías, podías oír lo que estaban hablando en otra habitación con claridad. En cambio, cuando te los quitabas, sólo pillabas alabras sueltas o menos que eso. Hay muchos más sonidos de los que oímos. No creo que soportáramos oírlos todo el rato, pero molaría poder hacerlo de vez en cuando, como abrir y cerrar los ojos: entrar en un parque donde sólo puedo oír el ruido de una fuente de de grio que alguien se ha dejado abierta y, entonces, levantar el dedo pulgar o algo parecido y empezar a oírlo todo. Supongo que en realidad habría que decir a notarlo, porque el sonido es movimiento.
El mundo se mueve, pero no sólo porque dé vueltas. Tú estás en tu cuarto, y miras los bolos quietos, la mesa quieta, la cama quieta. Te parece que todo está completamente móvil. A lo mejor en ese momento se oye la tele puesta o la música de un vecino. Pero es que si la oyes es porque el aire se está moviendo, está vibrando aunque no sople una gota de viento y las ventanas estén cerradas y tú casi ni respires. Creo que por eso no me gustan demasiado los auriculares. No es que no los use, pero son tristes, ¿no?, es meter el sonido en una jaula enana, en el poquísimo aire que queda entre el auricular y tu oído. No me gusta, no. Prefiero los altavoces de dos metros por uno. Y que todo se mueva por fuera y por dentro.