26 de enero de 2011

Tambien la lluvia - Meme la pluie


A veces no es fácil seguir los avatares del cine español cuando uno vive fuera de España. Es lo que a mi me ocurre desde hace mas de una década. Seguir los estrenos de las películas de Almodóvar es fácil porque tiene tanto éxito que hoy en día se estrenan por todas partes, pero fuera de él la presencia del cine español en el extranjero es muchas veces testimonial, y no por nada malo del cine que viene de España, sino simple y llanamente porque el cine es una industria completamente colonizada donde el viaje de la metrópoli a las provincias es posible, pero que las películas viajen entre “provincias” es más difícil. Así es difícil ver cine alemán fuera de Alemania, o cine espanol fuera de España. Solo los grandes grandísimos éxitos escapan a esta regla. En el capítulo de las excepciones están las coproducciones. Y de una de ellas quería hablaros ahora.

Han estrenado hace apenas unos días en Francia, prácticamente a la vez que en España, lo que es digno de senalar, la última película de Iciar Bollain: Tambien la lluvia, titulada en Francia “Meme la pluie”. Acostumbrados como nos tenía Bollain a temas más bien intimistas, ahora nos ofrece una película donde hay dos personajes principales en medio de una marabunta de extras, lo que rimbombantemente llaman los críticos una película coral. El tema ya lo habéis leido en muchos sitios: un equipo de cine que viaja a Bolivia para un rodaje sobre la conquista de América, que se ve inmerso en unas propuestas bolivianas en contra de la privatización de los recursos acuíferos del país, algo que de verdad sucedió hace unos diez años. La película va mezclando realidad (las protestas) con la ficción (el rodaje), dos temas sobre los que se desarrolla el argumento de la película: la colonización de América por un lado…y la colonización de América por otro. Oro de un lado, agua de otro.

Aunque los personajes principales parecen algo menos trabajados que en películas anteriores de Iciar Bollain, en Tambien la lluvia destaca precisamente ese enlace que se produce entre ficción y realidad. Nada nuevo en el cine, es algo que ya ha sido tratado con anterioridad, pero que Bollaín resuelve con maestría y buen nervio, y eso a pesar de tener un final de alguna manera previsible, pero muy bien contado; repito que el nervio y la atención no decaen hasta el final.

Tambien es la lluvia es una película altamente recomendable. Probablemente no llegará con el tiempo a ser una obra maestra, a pesar de que mimbres había, pero es sin duda una película de la que se seguirá hablando durante mucho tiempo. Y merece entrar, con todos los honores, en ese selecto grupo de películas que hay que volver a ver justo antes de cada 12 de octubre y sus (ne) fastos conmemorativos.


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